Cómo es Vivir Weston para ti?

Hace unos días volví a leer una nota del escritor venezolano Leonardo Padrón, que EL NACIONAL de Caracas publicó en enero de 2013, bajo el título “Navidad en Weston”. La primera vez que la leí, mi familia y yo acabábamos de mudarnos a Weston.  Me sentí identificada con cada palabra y lamenté,  en cuantos idiomas y dialectos sea capaz de balbucear, no  haberla leído antes.

Decía el escritor en un pasaje: “En Weston la vida es una presunción. El aire se aburre pasmosamente. Allí, la naturaleza tiene una organización industrial. Cada árbol se replica a sí mismo, cada esquina es una foto repetida. La simetría llevada a la exasperación. El tiempo circula en puntillas.”

Oro en el Horizonte
Oro en el Horizonte de Alejandra Aboud

Al principio,  también yo repetí frases como esa, hasta que entendí que para querer hay que conocer. Hasta que aprendí a distinguir los tonos de verde, hasta que las casas dejaron de ser edificios indistintos para ser el hogar de mis amigos, hasta que el tiempo empezó a transcurrir entre asados, juegos, paseos, invitaciones, cumpleaños, graduaciones, casamientos.

Durante un rato creí que vivía en un lugar en el que nada podría suceder, en el que los días serían, como las casas, réplicas uno del otro. Pero la vida siempre nos alcanza y comenzaron a llegar las emociones, las que se disfrutan y las que se padecen y aprendí a compartirlas con otros, que dejaron de ser extraños para pasar a ser una parte querida de mi existencia.

Decía Padrón: “En Weston inventaron el silencio. La vida ocurre con sordina.” Hoy, a casi tres años de aquellos días de terror a lo desconocido, creo que el silencio en Weston está reservado solo para los visitantes porque quienes aprendimos a vivir y querer este lugar, nos encontramos a cada rato con las voces y las risas de nuestros amigos.

Y cómo es Vivir Weston para ti?

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